Males de Oficina

males de oficina

Males de oficina, por Salomón Juan Marcos Villarreal

Un trabajador del área administrativa suele pasar al menos 8 horas cada día sentado frente a una computadora, al final del día termina con diferentes malestares como el dolor de espalda, de ojos, cuello, manos o las piernas por la falta de movimiento, pero todos estos males pueden ser prevenidos modificando pequeñas cosas.

El oficinista no sólo pasa las 8 horas del día laboral sentado, también al conducir a su oficina y en el camino de regreso, a la hora de comida y al salir del trabajo y llegar a casa para poder sentarse y descansar, por lo que esto afecta seriamente a la circulación sanguínea, y que ésta no cumple su tarea con la misma eficacia si no cuenta con los movimientos que necesita para poder ir y regresar a donde deben, especialmente en las piernas que tienen el menos movimiento.

Otra de las partes más dañadas del cuerpo es la columna vertebral ya que tendemos a inclinarnos frente al computador y la mala postura causa serios problemas y dolores de espalda. Además el cuello sufre sus consecuencias si el monitor no está de frente a nosotros. Los brazos, por otro lado, también se tensarán de no contar con el apoyo necesario.

Expertos están trabajando actualmente en soluciones ergonómicas, una rama de la salud ocupacional con el objetivo de corregir y diseñar ambientes y objetos que ayuden a los oficinistas a dejar atrás estos males.

Hay pequeños cambios que se pueden hacer para evitar estos malestares, una buena iluminación tanto de la oficina como de la pantalla son importantes para evitar el dolor de los ojos, un ambiente libre de ruidos innecesarios también contribuirá a un menor nivel de estrés, por lo que hay que evitar música a muy alto volumen.

Los cambios en los hábitos también son necesarios, no inclinarse sobre el computador, mantener la espalda recta, poner la pantalla frente al rostro, apoyar los pies en el suelo, lo más extendidos posibles,  utilizar el mouse del lado contrario hacer pequeñas pausas al menos cada hora para estirar los músculos y caminar un poco, todos estos pequeños cambios marcarán una diferencia importante que se notará al final del día, al dejar la oficina.